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Prácticas de conservación de suelos y aguas en las fincas cafeteras

El Fenómeno de la Niña 2010 - 2011


Durante la fase fría del Océano Pacífico denominada La Niña, existe una alta probabilidad del aumento en los volúmenes de precipitación, por encima de los niveles históricos normales en la zona Andina y Caribe de Colombia (Salazar e Hincapié, 2006; Jaramillo y Arcila, 2009; IDEAM, 2010). Los movimientos en masa y avalanchas ocurridos en Colombia durante la ocurrencia de este Fenómeno, entre los años 1998 a 2000, se relacionaron principalmente con las lluvias intensas y persistentes que causaron la saturación de los suelos localizados en las áreas de ladera potencialmente inestables.

 En el período de La Niña, en los meses que normalmente son de menor precipitación (enero, febrero, julio y agosto) aumenta la probabilidad de ocurrencia de movimientos en masa, y en los meses históricamente más lluviosos (abril - mayo y octubre - noviembre), sumado a la presencia de “La Niña” se podría presentar mayor riesgo de crecientes súbitas de los causes hídricos, avalanchas, deslizamientos y mayor pérdida de los suelos por erosión (IDEAM, 2010).

Aunque los movimientos en masa son un proceso natural, la acción del hombre los puede acelerar o detonar mediante prácticas inadecuadas como las explanaciones, construcción de terraplenes y rellenos, las desviaciones o intervención de corrientes de agua, la tala de bosques, el trazo de caminos o carreteras, el mal manejo de las aguas y la sobrecarga en las laderas, entre otros.

 Por lo anterior, se recomienda a los caficultores, al Servicio de Extensión, a los Comités Locales y Regionales de Prevención y Atención de Desastres, y a la comunidad en general seguir las siguientes recomendaciones principalmente en las zonas más vulnerables, así:

 En los suelos más susceptibles a deslizamientos

Se caracterizan por su localización en zonas con pendientes fuertes y largas, poca profundidad efectiva o del horizonte superficial, suelos pedregosos o cascajosos o capas muy arcillosas o muy arenosas, drenaje limitado, áreas de rellenos o zonas afectadas por fallas geológicas.

 Recomendaciones para el manejo adecuado del agua

El adecuado manejo del agua tanto en los cultivos, drenajes, como en las construcciones, contribuye a reducir el riesgo de ocurrencia de deslizamientos y erosión, por esta razón se dan las siguientes recomendaciones:

  • Evite construir y habitar en zonas de alto riesgo, como aquellas que tradicionalmente se inundan (IDEAM, 2010)
  • Canalice las aguas provenientes de los techos de viviendas y demás construcciones, y condúzcalas hasta un drenaje natural protegido; revise mangueras, conductos de agua, alcantarillas y en caso de encontrar fugas de agua, cámbielas o repárelas, al igual que tanques o reservorios de agua; realice el mantenimiento periódico a los pozos sépticos y conduzca las aguas de rebose hasta un sitio protegido.
  • No desvíe ni tapone caños o desagües, mantenga los drenajes naturales o lechos de cañadas bien protegidos con material vegetal vivo, mantenga siempre una franja de protección con vegetación densa en las riberas de las fuentes hídricas, esté atento con acumulación de aguas lluvias en cafetales o en diferentes sitios, ya que esto puede generar movimientos en masa, vigile los caudales de los ríos, quebradas y desagües, una disminución del caudal normal puede significar que aguas arriba se está formando un represamiento (IDEAM, 2010).
  • Mantenga el suelo con coberturas, haga el manejo integrado de arvenses en sus cultivos (Hincapié y Salazar, 2007)

 Manejo de caminos y carreteras

  • Acuerde un plan comunitario de mantenimiento de vías y caminos, destape las cajas colectoras de agua, de las carreteras y caminos, haga el mantenimiento adecuado de cunetas e instale disipadores de energía, además de mantenerlas con una cobertura vegetal rastrera, evite concentrar grandes volúmenes de agua por un mismo sitio, disípelas al menos cada 10 a 20 metros, conduzca las aguas de escorrentía directamente a los desagües naturales sin dejarlas a mitad de la ladera.

 Manejo del cultivo

  • Localice adecuadamente sus cultivos de acuerdo a la capacidad del suelo. La ganadería extensiva y los cultivos transitorios, incluida la yuca, no deben estar ubicados en áreas de fuerte pendiente ni en suelos susceptibles a deslizamientos.
  • En suelos susceptibles a deslizamientos, se deben implementar sistemas agroforestales, tales como café con árboles de conservación o de sombrío, ya que las raíces de los árboles de conservación aumentan la resistencia del suelo a los deslizamientos o movimientos en masa (Barrera, 2003), además ayudan a extraer y regular los excesos de agua subsuperficial y, por lo tanto, evitan la saturación de los suelos (Gray y Sotir, 1996).
  • Para la siembra de cultivos, haga los trazos en curvas a nivel de la pendiente. 
  • Realice el manejo integrado de arvenses en áreas cultivadas y en taludes, para permitir el establecimiento de coberturas. Nunca se deben establecer cultivos con suelo desnudo.
  • No realice quemas. Repique y distribuya en el mismo lote la ramilla proveniente de los árboles de café después del zoqueo, conserve la hojarasca y residuos de cosechas en el mismo lote.
  • En pendientes muy largas y fuertes, además del establecimiento de las coberturas, se recomienda el establecimiento de barreras vivas de limoncillo, vetiver o leguminosas como tefrosia, guandul o crotalaria, entre otras. 
  • Evite remover el suelo con herramientas de arado como el azadón y la maquinaria agrícola, se recomienda la siembra directa de los cultivos como mejor opción en zonas de ladera.

 Es posible reducir los riesgos por erosión y deslizamientos en las fincas cafeteras durante el Fenómeno de La Niña

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