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Intervención Señor Ministro de Agricultura y Desarrollo

PALABRAS DEL SEÑOR MINISTRO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL, DOCTOR JUAN CAMILO RESTREPO SALAZAR,

EN EL MARCO DEL LXXV CONGRESO NACIONAL DE CAFETEROS

Bogotá, 2 de diciembre de 2010

 El propósito del Gobierno Nacional es continuar impulsando el sector cafetero colombiano para consolidarlo como uno de los motores de la locomotora agropecuaria, que jalone el crecimiento económico de la Nación.

 Éste vagón inició su recorrido en el siglo XX cuando definió el patrón de desarrollo económico de Colombia, a través de un conglomerado productivo que redundo en más y mejores redes de infraestructura, y en la creación de nodos productivos que impulsaron otros sectores como la industria y el comercio, elementos que consolidaron la caficultura en el modelo de desarrollo del capital  humano y social del País.

 Es por esto que en el programa de Gobierno que nos hemos trazado para los próximos cuatro años, el café es uno de los grandes aliados para la PROSPERIDAD, y una alternativa de vida para muchos pobladores del campo.

Como los aquí presentes sabemos, los últimos dos años han sido difíciles para la caficultura por cuenta de factores exógenos como la extrema variabilidad climática; el aumento en el precio de los fertilizantes; y la volatilidad en la tasa de cambio.

 Y por factores endógenos como el impacto transitorio de los procesos de renovación o la baja rentabilidad del cultivo, factores que han contribuido a menguar la producción cafetera, pero que sin duda, estamos en capacidad de recuperar.

 Esto se evidencia en que la producción cafetera registró durante los diez primeros meses corridos del año una cifra de 6,7 millones de sacos, y en consecuencia las exportaciones acumuladas para el mismo periodo se ubicaron en 5,8 millones, cifra un poco superior a la de 2009, pero que no muestra un exagerado dinamismo.

 El cambio climático es una realidad que se ha manifestado crudamente durante el segundo semestre del 2010, que junto al Fenómeno de la Niña, se convierte en el evento climático más severo registrado en cuatro décadas, trayendo como consecuencia una significativa reducción de la producción cafetera.

 Esta situación ha incrementado la incidencia de la Roya, que unido a la alta participación de las variedades susceptibles, que representan el 67% del área total nacional.

 Para superar estas dificultades y proyectar al sector en el largo plazo, se suscribió un pacto que será la hoja de ruta hacia el futuro: EL ACUERDO POR LA PROSPERIDAD CAFETERA 2010 – 2015, en el cual se establecen varios principios que permitirán potenciar la caficultura como una actividad que contribuya a jalonar el crecimiento del sector agrícola, y mantener el reconocimiento que se ha ganado como modelo de paz y desarrollo social equitativo en las zonas rurales del país.

 Con la ayuda de todos ustedes no vamos a permitir una pérdida de participación ni dentro del sector agropecuario nacional, y menos en el mercado mundial. No cabe duda que hay mucho espacio dentro del escenario internacional para colocar a buenos precios todo el café que seamos capaces de producir.

 Una de las metas más ambiciosas del Acuerdo es recuperar la senda de crecimiento de la producción de café hasta llegar a 14 millones de sacos en 2014 y a 18 millones en 2020.

 Ante este reto, es evidente la necesidad de enfocar nuestras energías para cumplir esta meta, especialmente cuando el mundo reclama cada vez más cafés especiales, y nuestros principales competidores parecen contar con limitadas opciones de respuesta ante este desafío.

 De manera afortunada, la institucionalidad cafetera tiene en marcha todas las estrategias necesarias para cumplir con este propósito, las cuales fueron ratificadas en el marco de este Acuerdo.

 No es satisfactorio que tanto trabajo acumulado en el desarrollo tecnológico desde los 80’s, sólo se haya transferido a un tercio de nuestro parque cafetero. Aún tenemos dos tercios del área sembrada en variedades susceptibles a la Roya y ello nos expone a un riesgo incalculable.

 Todos los instrumentos de política deben estar alineados para la transición en la implementación de variedades resistentes.

 Para alcanzar los objetivos propuestos, el MADR en conjunto con la FNC, está fomentando la utilización de incentivos y apoyos tales como el Plan de Choque contra la Roya, que pretende atender y mitigar el impacto de la epidemia que tiene un potencial de daño en cerca de 604 mil has. de las 911 mil, sembradas con variedades susceptibles.

Este programa pretende incentivar una adecuada nutrición de las plantas que han resistido el ataque, y acelerar el proceso de renovación por siembra en los casos irrecuperables de afectación por la Roya.

 Como complemento seguiremos apoyando el Programa de Permanencia Sostenibilidad y Futuro de la Caficultura ó PSF, teniendo en cuenta que es una de las iniciativas más ambiciosas en términos de erradicación de la pobreza en las zonas cafeteras, ya que está dirigido a la renovación con semillas resistentes, de los cafetales que están en manos de pequeños productores.

 Para alcanzar este objetivo, la cartera de Agricultura junto a FINAGRO y al Departamento Nacional de Planeación, modificaron la reglamentación del ICR, con el fin de permitir la intervención de hasta 5 hectáreas con variedades resistentes a la Roya, para la pequeña caficultura, y así dar un empujón al cumplimiento de los objetivos de renovación propuestos.

 Como parte del Plan de Choque contra la Roya, se renovarán 22.400 Has del área sembrada con variedades susceptibles, y se mantendrá en producción 54.270 Has. de cafetales recuperables.

 Para el 2011 el MADR ha reservado partidas presupuestales que superan los $100 mil millones de pesos para impulsar programas de reactivación cafetera, renovación de cafetales, protección de precio, el Programa de Competitividad, la promoción de la reforestación en zonas cafeteras, la investigación del genoma del café y el fortalecimiento de la asistencia técnica a nivel nacional.