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La Zona Cafetera, que está mejor protegida que otras regiones del campo colombiano no escapó, en esta infortunada oportunidad, de las devastadoras consecuencias que ha dejado el invierno.
Por causa del exceso de demasiada humedad, se propagó la roya y atacó en forma grave los cultivos, que disminuyeron su producción.
Con la presteza y el pragmatismo que lo caracterizan, el gobierno del Presidente Santos encaró rápidamente las consecuencias del invierno, que tiene todos los ribetes y la dimensión de una tragedia nacional, y tomó medidas drásticas que, en condiciones de normalidad, le hubiera sido imposible tomar, como decretar el estado de emergencia económica, social y ecológica. En esa forma, sin salirse un palmo de las leyes, evitó la tramitomanía tradicional, que le habría hecho encallar sus propósitos. No perdió tiempo, ni se enredó, ni se entretuvo, maniatado por el vicio legalista que nos caracteriza.
Se limitó a comentar: “De esta salimos. Y vamos a salir fortalecidos”, vislumbrando todas las oportunidades que puede ofrecer una catástrofe.
Un reto de tal magnitud, que trasciende la capacidad misma de Estado. Allanados los caminos que le permitirían el “con qué”, había que decidir algo igualmente importante: el “con quien”. Recuerdo en este momento la opinión reciente de un gran dirigente y empresario colombiano, muy afín con usted, doctor Londoño Saldarriaga, comentario que encaja bien en situaciones como esta: “La tarea de gobernar y sacar un país adelante e impulsar el desarrollo económico, comentaba en su entrevista el doctor Nicanor Restrepo Santamaría, no compete exclusivamente a los gobiernos nacional y local, sino que es una responsabilidad de los ciudadanos. Y los empresarios son una de las instituciones, no la única, que están llamadas a cooperar en la búsqueda de un modelo de desarrollo económico justo, equitativo y dinámico.”
El Presidente Santos tuvo el acierto de escoger un gran equipo para encargarlo de semejante responsabilidad, en asocio de altos funcionarios del Estado. Un equipo reclutado en el sector privado colombiano, con Jorge Londoño Saldarriaga como Presidente de una Junta Directiva que integró, también, con los doctores Luis Carlos Villegas, cuya exitosa gestión en la reconstrucción del Eje Cafetero, a raíz del terremoto de Armenia de 1.999, todos le reconocemos, y de otros prestigiosos empresarios del sector privado, como Manuel Santiago Mejía, Arturo Calle y Antonio Celia.
Y llamó a Everardo Murillo, que también había participado con éxito en la reconstrucción de su patria chica, Armenia, al frente del FOREC, y lo designó como Gerente del Fondo Nacional de Calamidades. Y para completar este gran equipo se vinculo al doctor Carlos Iván Márquez cuya exitosa tarea en la Cruz Roja Colombia contribuyo a poner en marcha Colombia Humanitaria.
Priorizar las actividades fue uno de los primeros aciertos. Miles de colombianos habían quedado a la intemperie. Por eso establecieron tres fases para ordenar ese gigantesco proceso: Una humanitaria, otra de rehabilitación, y una tercera de reparación, encargando la financiación de las dos primeras al Fondo Nacional de Calamidades.
En esos difíciles y angustiosos momentos, que pondrían a prueba la capacidad del Estado, no se podían cometer errores. Había en el país un antecedente exitoso que sirvió de modelo, como fue la reconstrucción del Eje Cafetero, después del terremoto del 99, que destruyó a Armenia.
Seguramente tuvieron en cuenta otros antecedentes internacionales, como las inmediatas acciones que emprendió el gobierno del Presidente Roosevelt, en 1927, a raíz de las inundaciones del río Missisipi y, en forma reciente, los ejemplos de Japón y Chile, destruidos por terremotos y tsunami, como dignos de imitar.
Simultáneamente, la institucionalidad cafetera, con la Federación a la cabeza, puso en marcha un Plan de Emergencia para la Recuperación de la Producción Cafetera y, por necesidad, decidió acudir a la ayuda del Gobierno.
La Junta Directiva de Colombia Humanitaria, en una decisión que compromete la perdurable gratitud del gremio cafetero, acogió nuestra solicitud y apropió una importante partida, parte de la cual giró en forma inmediata.
Traigo algunas cifras, para ilustrar la forma transparente y eficaz como ha sido invertida esa primera partida, como lo son todos los recursos que maneja la Federación, recursos que fueron muy oportunos, y que han comenzado a rendir sus primeros resultados positivos.
Al inicio de la semana, han accedido al Programa de Ayuda Humanitaria, 158.845 caficultores.Los auxilios se han invertido en fungicidas y en fertilizantes, indispensables para combatir la roya. En fungicidas, se han destinado $14.270 millones para recuperar 146.209 hectáreas. En 14 semanas de ejecución del programa de aplicación de fertilizantes, se ha llegado a 150.870 cafeteros, propietarios de 138.456 hectáreas. Con el saldo pendiente de recibir, cubriremos la totalidad del campo cafetero afectado, lo cual alivia a esa importante población de pequeños caficultores y los protege de una recaída.
En el caso de los cafeteros colombianos, los resultados son cuantificables y medibles en el corto plazo. Hoy podemos registrar que, gracias al aporte de Colombia Humanitaria, la infestación de roya en los cafetales afectados, que estaba en niveles del 44%, se ha reducido al 12%, que es un nivel con riesgo más manejable.
El Presidente Santos ha sabido escoger muy bien sus equipos de trabajo. La designación de Jorge Londoño Saldarriaga es un ejemplo. Después de una exitosa carrera bancaria, durante la cual convirtió a Bancolombia en el primer Banco del país, y consolidó a esa centenaria institución financiera, como una de las más sólidas y respetables de América Latina. Conseguir que una persona de la talla del doctor Londoño se le mida a un reto tan grande, es una de las muchas razones para confiar en Colombia Humanitaria. Tiene una tradición de manejo exitoso y transparente de millonarias inversiones, sin que nadie haya cuestionado jamás su pulcritud acrisolada y, por el contrario, todos le reconocemos sus probadas capacidades gerenciales.
Doctor Luis Carlos Villegas, los cafeteros recordaremos siempre con gratitud su permanente apoyo solidario. Hace unos años, participó de manera brillante y eficaz en la administración de la Federación y luego en la construcción de un nuevo norte para la caficultura, como coautor de nuestro apreciado Libro Verde. Y ahora, cuando llegaron los momentos del más escabroso “ahogo”, nos llegó su concurso generoso. Antes que a todos, fue a usted a quien se le ocurrió y quien impulsó el programa que hoy agradecemos. De nuevo honro su ancestro clavado en la zona cafetera y su calidad de buen vecino.
Esta ayuda de Colombia Humanitaria llegará a los hogares cafeteros, convertida en el próximo futuro, en una mejor cosecha, que se traduce en un mejor ingreso y en prosperidad para los caficultores y para sus familias.
No puedo dejar por fuera de esta expresión de gratitud, al resto de sus compañeros de Junta Directiva, a quienes, en compañía del doctor Everardo Murillo, hago extensiva.
Pero cuando por acción de las gestiones que se están haciendo y de la gigantesca reconstrucción que se ha emprendido, los ríos retornen a sus cauces y recuperen su memoria, y hayamos aprendido la dura lección de lo que significa maltratar impunemente la naturaleza, y se aproveche el desastre para poner el país a tono con el siglo XXI, y su infraestructura sea acorde con la globalización, que llama a su puerta, seguramente entonces, y sólo entonces, el veredicto favorable de los tiempos reconocerá, así no la agradezca, la inmensa labor de ustedes y alguien escribirá las páginas de esa nueva odisea, en la que un puñado de colombianos de hoy, le entregó reconstruida la patria, a los colombianos del mañana.
Nosotros, los cafeteros de Colombia, que sabemos que ustedes están cumpliendo bien con su deber, nos anticipamos a ese fallo. Y, con ocasión del Congreso Nacional Cafetero 76, máxima autoridad del Gremio Cafetero, facultado por el Comité Directivo, y a nombre de todos ellos, tengo el honor y la satisfacción de imponerle la “Medalla al Mérito Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, en la Categoría al Mérito Gremial”, a Colombia Humanitaria, en cabeza del doctor Jorge Londoño Saldarriaga, Presidente de su Junta Directiva.
© Federación Nacional de Cafeteros de Colombia 2010.
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