
Bienvenido doctor Juan Manuel Santos, Presidente de la República, a esta privilegiada región de Colombia, proclamada como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.
Cuando campesinos del Quindío, de Caldas, de Risaralda y del Valle del Cauca, llenaron con árboles de café, el piedemonte y las laderas de toda esta región, seguramente no vislumbraron que ese acto sencillo y ritual de sembrar un árbol de café, multiplicado miles de veces en las 253.300 hectáreas que abarcan el territorio de cuatro departamentos, cambiaría para siempre, la fisonomía, hasta entones tradicional, del paisaje de su entorno.
Para cualquiera habría sido difícil anticiparse a la inmensa y revolucionaria transformación recién nacida. Y más para esas sencillas y humildes gentes del campo, que procedían así, impulsadas por su tradicional espíritu de trabajo.
Lentamente el paisaje cobró vida; se hizo más verde, como si proclamara los albores de una nueva vida, y se llenó de luz resplandeciente, que realza la imponencia de su belleza vegetal. Proyectada muchas décadas después, las gentes del café construyeron, en la más admirable demostración de trabajo colectivo, un verdadero modelo de desarrollo de capital social en el agro colombiano.
La honrosa declaración de la UNESCO que hoy celebramos, proferida en competencia con 35 candidaturas procedentes de otros países, contribuye a acentúa la vocación cafetera y exportadora de la región.
Sea el momento de destacar, ante el Jefe del Estado, la valiosa gestión que, hace 11 años, emprendieron la Federación Nacional de Cafeteros, con los Comités de Cafeteros, Departamentales y Municipales, del Quindío, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca, en asocio con los Ministerios de Cultura, Agricultura y Comercio Exterior; los Gobernadores de los cuatro Departamentos, y los Alcaldes de los 47 Municipios ubicados dentro del área; conjuntamente con la Red de Universidades públicas del Eje Cafetero y las Corporaciones Regionales.
El trabajo mancomunado de todas estas instituciones, permitió alcanzar, con éxito, hasta la UNESCO, el perfil exacto y las calidades y valores que hacen merecedora a toda esta región de ese reconocimiento universal, que la convierte en la mejor vitrina para promocionar internacionalmente nuestro café, para demostrar, a propios y extraños, de lo que somos capaces los colombianos.
Gracias a la mano trabajadora del hombre se generan las mejores posibilidades que, impulsadas, y adecuadamente aprovechadas, por el comprobado empuje empresarial del pueblo quindiano, caldense, risaraldense y vallecaucano, se transforman y convierten como ha ocurrido en este pedazo privilegiado de la Patria, en “Prosperidad Democrática”, y en progreso y desarrollo.
En su discurso de posesión, señor Presidente Santos, hizo usted una hermosa reflexión que caló profundamente en el mundo cafetero por su significación y alcance: “Vamos a hacer de cada campesino colombiano un próspero Juan Valdez”.
Esta es una parte de la tierra de Juan Valdez, Presidente Santos. Muchos prósperos Juan Valdez pueden nacer, si este modelo de trabajo, de desarrollo y de paz, se extiende a todas aquellas regiones en donde las condiciones lo permitan.
Ningún paisaje mejor que este, ante el silencio verde de los cafetales, para repensar a Colombia en términos de destino, en términos de Prosperidad Cultural. La autenticidad criolla en todo el esplendor autóctono y auténtico de sus valores ancestrales.
El hombre colombiano en su hábitat, en su medio de trabajo. Al hombro su mulera, terciado el carriel y al cinto el machete. Sólo cuando se esconde el sol, regresa a casa, en donde lo espera su familia cuando retorna del cafetal, tras la agotadora jornada de trabajo que se repite, sin mayores cambios, todos los días. Es la vida diaria del caficultor, artífice de este milagro expuesto hoy, con orgullo colombiano, a la admiración de la humanidad.
Un modelo de vida y de trabajo, encarnado en la emblemática figura de Juan Valdez, de las chapoleras y de los recolectores. De todas las mujeres y los hombres que, por generaciones, consagraron su vida a desarrollar, cada día un mejor producto, símbolo de la nacionalidad
Asocio este privilegiado momento a una frase de Eduardo Mendoza, ese gran escritor español, que parece escrita para los cafeteros colombianos:
“Somos el futuro, y contra el futuro, de nada sirven las armas del pasado”.
Muchas gracias.
© Federación Nacional de Cafeteros de Colombia 2010.
Términos de uso Gestión de Archivos Directorio Comités Servicios en línea RSS