Bogotá, 30 de noviembre de 2011
Recuerdo con mucho cariño el pasado 14 de junio, cuando la Plaza de Armas de la Casa de Nariño se llenó de “jeepaos”, de chivas, de puestos de degustación de café, y lanzamos juntos la campaña “Toma Café”.
Ese día los cafeteros le entregaron al país –más que nada– un mensaje de optimismo, un mensaje que decía que –en medio de los estragos del invierno, de las atrocidades de los violentos, de tantos problemas que sufre nuestro país– la inmensa mayoría de los colombianos es gente buena, gente trabajadora, que nos llena de razones para creer en el mañana.
¡Y hoy el café sigue marcándonos el camino del futuro!
Qué bueno saber que Colombia siempre puede contar con sus cafeteros –con su empuje y su cultura del trabajo honesto– para recordarnos que nuestro país avanza hacia un nuevo amanecer.
Como un tinto cargado en medio de una resaca, el café viene hoy a despertarnos, a conmovernos, a decirnos que es tiempo de avanzar, de echar pa’lante; que atrás no hay que mirar ni para tomar impulso.
Los cafeteros nos recuerdan hoy que “¡en Colombia hay cuerda para rato!”.
¡Y sí que la hay! Ustedes, los cafeteros, son el mejor ejemplo.
A pesar del invierno, no han dejado de crecer y prosperar.
Miren lo que ha ocurrido con la dura situación del invierno, que tanto ha golpeado al agro y, por supuesto, al sector cafetero.
Entre 2010 y 2011 las zonas cafeteras registraron lluvias de casi el 40 por ciento por encima de los niveles históricos; el brillo solar cayó en un 15 por ciento, y la temperatura también bajó.
Fueron condiciones adveras que, inevitablemente, golpearon la producción.
Debido a esto, no pudimos cumplir el propósito de lograr una producción de 9 millones de sacos, y tuvimos –en el año cafetero– una producción de 8,2 millones de sacos, en todo caso un 5 por ciento superior a la del año cafetero anterior.
Con la situación de lluvias de estos últimos dos meses, es de esperarse que la producción no se recupere y que en el año calendario bordee también los 8 millones de sacos.
Pero los cafeteros no se quedan contemplando el problema, no se quedan repitiendo las cifras negativas, sino que las transforman en razones de esperanza.
Razones como las siguientes:
En los últimos doce meses –gracias al buen precio internacional y al posicionamiento de Juan Valdez– las exportaciones de café superaron los 2.800 millones de dólares, un 47 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.
Más del 70 por ciento de las exportaciones del Fondo Nacional del Café corresponden a cafés con valor agregado, que se venden por encima del precio promedio internacional.
Esto nos muestra que la estrategia de especializarnos como el mejor café suave arábigo lavado del mundo –con la prima de calidad que esto supone– ha dado y sigue dando excelentes resultados.
De hecho, si bien Colombia es hoy el cuarto país exportador del grano –en cuanto a cantidades exportadas–, es en realidad el tercer país del mundo en lo que se refiere al valor de sus exportaciones cafeteras, gracias al precio adicional que se paga por la calidad del café colombiano.
Por otro lado, el precio promedio efectivamente pagado por el Fondo a los cafeteros durante el año ha sido superior a un millón de pesos por carga –un monto histórico y muy positivo para los productores–.
Y hay que destacar que –a pesar de la merma en la producción de café– el valor de la cosecha cafetera, en los últimos doces meses, superó los 5 billones de pesos, un 32 por ciento más que en el mismo periodo anterior.
¡Más de 5 billones de pesos! Una cifra record de recursos que se inyectan a la economía nacional y, en particular, a las más de 550 mil familias cafeteras, que representan un tercio de la población rural del país.
Así que hay noticias preocupantes –el invierno tan duro y tan prolongado– pero los cafeteros, con su talante de trabajo, las han transformado en razones de esperanza.
En un plan de choque para ayudar a los productores afectados por las lluvias, Colombia Humanitaria –de la mano de la Federación– destinó 57 mil millones de pesos para entrega de fungicidas y fertilizantes, y hoy podemos decir que la ejecución de estos recursos supera el 80 por ciento.
Y logramos un resultado fundamental, que ha destacado el doctor Luis Genaro: el nivel de infección por roya en el país ha bajado de más del 40 por ciento el año pasado a un nivel controlable del 12 por ciento este año.
También hemos aprovechado este invierno para iniciar, con pie derecho, el plan de recuperación de la producción, comenzando por la indispensable renovación de cafetales.
Es muy alentador saber que más de 100 mil hectáreas de café han sido intervenidas y renovadas con cafetales jóvenes y resistentes a las enfermedades, como la variedad Castillo.
El objetivo de la Federación es llegar a 120 mil hectáreas renovadas este año y seguir en un proceso de renovación de alrededor de 130 mil hectáreas por año.
En este propósito ha sido fundamental el acompañamiento del Banco Agrario, a través de las líneas de crédito definidas en condiciones especiales concertadas con la Federación, para facilitar el acceso al crédito sin la exigencia de hipotecas.
De estos créditos se han beneficiado cerca de 16 mil familias cafeteras, cifra que representa un crecimiento del 27 por ciento frente al número beneficiado el año inmediatamente anterior.
Además, en nuestro propósito de sembrar al menos 200 mil nuevas hectáreas de cafetales para superar el millón de hectáreas de café en el país, también se ha avanzado.
Desde el año pasado hasta hoy se han sembrado 30 mil nuevas hectáreas de café y ya vamos en 917 mil hectáreas.
El 20 por ciento del área –según usted nos confirma, doctor Luis Genaro– está sembrado con cafetales tecnificados, en variedades resistentes, con edades menores a 2 años.
¿Qué significa esto? Que si la cosecha cafetera va a superar los 5 billones de pesos este año, ¡imagínense lo que podremos alcanzar cuando este café renovado comience a producir!
Las lluvias, por fortuna, comenzarán a amainar en unos quince días –de acuerdo con el Ideam– y los precios internacionales –por la estrechez de la demanda frente a la oferta– seguirán altos.
Así que al sector cafetero le espera un buen futuro.
Y no será producto solamente de las circunstancias externas sino resultado de la previsiva política que viene aplicando la Federación, en conjunto con el Gobierno, en una demostración de la más eficiente alianza público-privada.
Si seguimos a este ritmo de renovaciones y combate a la roya, si continuamos –y así será– todos los programas de apoyo y crédito a los caficultores, todavía creo posible que lleguemos a las metas de 14 millones de sacos en el 2014 y 18 millones en el 2018.
La Federación tiene también el reto de hacer una reingeniería general de los diferentes servicios, de su estrategia comercial en un mundo interconectado en tiempo real, de sus procesos operativos y de la logística, para lograr una estructura mucho más liviana, competitiva y sostenible.
Este puede ser un momento propicio para reinventar la institucionalidad, de cara a las nuevas realidades económicas y tecnológicas.
El Gobierno nacional reitera su especial compromiso con los caficultores del país, el cual se ha expresado en un apoyo sin precedentes, que ha implicado un gran esfuerzo fiscal, para atender las diferentes necesidades de los productores.
Este año el sector cafetero recibió aportes directos por 310 mil millones de pesos en aspectos como el ICR para los beneficiarios del programa Permanencia, Sostenibilidad y Futuro; el Servicio de Extensión; el respaldo a los afectados por el invierno; la investigación de Cenicafé, y los incentivos a las cooperativas de caficultores, entre otros.
Igualmente, vale la pena destacar la cifra record en los préstamos de Finagro durante el presente año, por un valor de más de 500 mil millones de pesos, a más de cien mil productores.
Otro ejemplo de acompañamiento al sector cafetero lo constituyen las alianzas celebradas por el Banco Agrario con los Comités Departamentales de Cafeteros para sortear las dificultades climáticas de quienes trabajan en la reconstrucción de viviendas afectadas por la Ola Invernal.
Resumiendo lo anterior, tenemos que, de cada cuatro pesos que invierte la organización gremial cafetera, tres pesos son aportes del Gobierno nacional; situación que a todas luces es difícil de sostener en el tiempo, por lo cual es necesario ser más eficaces y buscar un mayor apalancamiento para los diferentes programas.
Hoy quiero asegurarles –y les hablo, doctor Luis Genaro, como usted dice, como “un hombre del café”– que el Gobierno nacional seguirá apoyando con todo lo que esté a su alcance a este sector crucial de nuestro campo y nuestra economía.
Si algo ha contribuido a construir paz en nuestro país, es el café.
Si algo ha creado tejido social, tejido institucional, tejido empresarial, en Colombia, es el café.
Y lo hace en todo el país, expandiéndose a muchos departamentos y municipios que están cambiando nuestro mapa cafetero.
¡Quién iba a imaginar hace unos años que el Huila sería el primer productor de café de Colombia, por encima de Antioquia y de los departamentos del tradicional Eje Cafetero!
Pero es así –y no sólo se trata del Huila, sino también de otros departamentos del sur del país–.
Según el último informe de la Federación más del 27 por ciento de nuestro grano se produce en Huila, Cauca y Nariño.
Felicitaciones a estos y a tantos otros departamentos que se esfuerzan por tener mejores lugares como productores de café.
Ojalá sigan emulando unos con otros, aumentando cada uno su producción, para que Colombia tenga más café, mucho más café, para surtir el mercado nacional e internacional.
Con todo lo dicho, me complace ratificar hoy, en este Congreso, el Acuerdo para la Prosperidad Cafetera 2010-2015 que suscribimos el 19 de agosto del año pasado.
Y lo hago, además, con la satisfacción de ver que muchos de sus puntos –como ha quedado visto– se están cumpliendo a cabalidad.
Con la renovación de cafetales, con la extensión del área sembrada, con el trabajo mancomunado entre Federación y Gobierno, estamos avanzando en esos objetivos primordiales que son la lucha contra la pobreza y la creación de empleo en las zonas cafeteras, y la mayor competitividad de nuestro grano, para hacer de nuestro café un motor de la locomotora agraria.
Y celebro, doctor Luis Genaro, los adelantos que usted refiere en el tema de la tecnificación y la conectividad de los cafeteros a través de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
¡Eso es parte del futuro que queremos construir!
A comienzos de este mes, el Ministerio de las TIC adjudicó la licitación a través de la cual se logrará la conexión a fibra óptica a 590 municipios de país, que se suman a los 325 que ya están conectados.
Inicialmente la meta era llevar fibra óptica a 700 municipios, y hoy podemos decir que no serán 700 sino más de 900 municipios en todo el territorio los que tendrán acceso a conexiones veloces para que puedan usar, por ejemplo, el Sistema de Información Cafetera y las Tabletas de Información Cafetera.
También me complace mucho el compromiso del sector cafetero con el medio ambiente y con el logro de una “Caficultura Climáticamente Inteligente”.
No podemos engañarnos: el cambio climático llegó para quedarse y no nos queda sino prepararnos para convivir con él, mitigar sus efectos y enfrentarlo de forma competitiva.
Los cambios que estamos haciendo en los cafetales para usar variedades resistentes de café, el incremento del área sembrada para disminuir la densidad de siembra, los manejos fitosanitarios, y la información oportuna a los caficultores sobre el clima, son algunos de los factores en que tenemos que seguir trabajando.
Y hay que resaltar el excelente trabajo que viene haciendo Cenicafé en estos propósitos.
Cenicafé hoy integra la Red Interinstitucional para el Cambio Climático y la Seguridad Alimentaria, y hace parte de otras iniciativas identificadas por el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación que se creará con el 10 por ciento de las regalías para incentivar la investigación regional.
Su papel será, sin duda, sobresaliente, en la nueva estrategia de ciencia y tecnología del Gobierno nacional.
En el tema de las vías –en particular las vías terciarias– compartimos con los cafeteros y con todos los agricultores la preocupación por los daños que han sufrido por el invierno, y quiero reiterarles el compromiso del Gobierno para mejorarlas.
Tenemos previsto un presupuesto de 414 mil millones de pesos para atender la red terciaria en todos los municipios, particularmente en el tema de mantenimiento.
Y que quede claro: vamos a seguir trabajando en el mejoramiento y mantenimiento de la red terciaria de la mano con la Federación, pues ha sido una alianza eficaz y de excelentes resultados.
El año pasado el Invías y la Federación suscribieron un convenio con este propósito por cerca de 13 mil millones de pesos –de los cuales Invías aportaba 12 mil– y este año lo hemos adicionado en 4.600 millones más, provenientes también del Invías.
Finalmente, no puedo dejar de destacar el importante impulso que representarán para el sector cafetero –que fue por mucho tiempo nuestro principal sector exportador– los tratados de libre comercio que ya están en vigencia con Canadá y Suiza, los que entrarán en vigencia con Estados Unidos y la Unión Europea, y los que estamos negociando con Corea del Sur y Turquía.
En estos tratados hemos procurado dejar al sector cafetero en la mejor posición, y creo que lo hemos logrado.
Se ha defendido la denominación de origen del Café de Colombia –que es una ventaja comparativa frente a cualquier otro café del mundo–, así como el acceso real e inmediato a los mercados.
Yo sé que nuestros cafeteros están listos para aprovechar las ventajas de estos tratados que –en últimas– van a significar que el café colombiano cuente con acceso preferente a más de 480 millones de consumidores con los niveles más altos de ingreso per cápita del mundo.
¡Más café de Colombia para el mundo es más ingresos para los cafeteros y más progreso para el país!
Doctor Luis Genaro, amigos cafeteros:
En medio de las dificultades que nos ha traído el invierno, ustedes han dado ejemplo al país de templanza, de empuje y de optimismo.
El optimismo es a una nación como el sol es para los cafetales.
Por eso quiero hacer un reconocimiento al gremio cafetero y a los más de 550 mil cafeteros del país que han hecho de la tragedia una oportunidad y se las han arreglado para mantener o incluso incrementar su producción, y para renovar sus cafetales.
Gracias a ustedes hoy podemos decir que el café de Colombia está más vivo que nunca.
Por eso termino recordando y agradeciendo ese mensaje de esfuerzo, trabajo y positivismo que nos entrega el café.
¡Gracias, cafeteros! ¡Gracias por alumbrar con el sol del optimismo nuestra economía y nuestro futuro!
Muchas gracias
© Federación Nacional de Cafeteros de Colombia 2010.
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