Edición 32

Avanzando hacia una caficultura productiva, sostenible y rentable

Diciembre de 2015

En esta Edición


Avanzando hacia una caficultura productiva, sostenible y rentable

Los caficultores colombianos han apostado de manera decidida y unánime por mejorar su rentabilidad, lo que a su vez contribuirá a la sostenibilidad del sector en su conjunto.


La caficultura es una actividad económica fundamental para Colombia y sus instituciones representan un capital social estratégico en las zonas rurales colombianas, construido mediante la provisión de bienes y servicios públicos como la garantía de compra, la asistencia técnica brindada por el Servicio de Extensión, la investigación científica y el desarrollo tecnológico de Cenicafé y la inversión social en zonas cafeteras.

A esto se suman estrategias de calidad, diferenciación y valor agregado, que junto con la promoción y defensa del origen colombiano han contribuido al posicionamiento del Café de Colombia en la industria global y han ayudado a los productores a penetrar mercados y escalar en la cadena de valor.

Aunque 2015 cerrará con una producción histórica superior a los 13,5 millones de sacos, gracias en buena medida a la renovación de cafetales, lo que se ha traducido y seguirá traduciéndose en mayor productividad por hectárea, la incertidumbre y volatilidad de los precios internacionales del grano y del tipo de cambio; el costo de los fertilizantes; los riesgos asociados a la variabilidad climática, palpables en los actuales efectos de El Niño, y las profundas brechas urbano-rurales, siguen representando un desafío para la estabilidad del ingreso de los caficultores colombianos.

De ahí que recuperar la rentabilidad del negocio cafetero sea el propósito central de la estrategia propuesta desde mi elección como Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Preservar la garantía de compra, seguir innovando en alternativas para la diferenciación y el valor agregado, ampliar el portafolio de productos, lo que incluye comercializar diferentes calidades de grano, son algunas iniciativas claves en ese sentido. De hecho algunas medidas ya adoptadas, como la autorización para exportar coproductos del café por canales claramente diferenciados o la compra de café por factor de rendimiento, ya han empezado a mejorar el ingreso de los productores.

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Roberto Vélez, Gerente General FNC.


La apertura al cultivo de otras variedades de café, la complementación del ingreso mediante la siembra de maíz, el fríjol y los forestales maderables, serán herramientas vitales a la hora de defender el ingreso de los productores cafeteros.

Queremos devolver la rentabilidad a la caficultura. La actividad está en el filo de la navaja, rodeada de incertidumbre si los precios internacionales bajan, si el dólar baja, si los costos de los fertilizantes suben. Esa línea precaria entre utilidades y pérdidas se cruza. Trabajaremos incasablemente en alternativas que permitan hacer de este negocio una actividad promisoria y rentable.

En alianza con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se buscará brindar cobertura a los caficultores ante eventos climáticos mediante el seguro agropecuario. Se hará frente al aumento de los costos de producción mediante políticas para el control del precio de los fertilizantes y la construcción de centrales de beneficio que abaraten el procesamiento húmedo del grano.

Para controlar el costo y la escasez de mano de obra, se fomentará el relevo generacional y la mecanización, cuando y donde sea posible, de la recolección del grano. Se promoverá además el uso eficiente de los fertilizantes con la realización masiva de análisis de suelos, así como el acceso de los productores y jornaleros al sistema de seguridad social.

Conscientes del rol crucial que la caficultura jugará en el posconflicto, la FNC priorizará programas ambientales y de desarrollo social que tengan especial impacto en recuperar la rentabilidad cafetera. En respuesta a los elogiosos llamados del Gobierno colombiano a que el sector cafetero juegue un papel activo en el posconflicto, dada su institucionalidad y amplia experiencia en la implementación de proyectos productivos, asistencia técnica, manejo de recursos ambientales, reconstrucción de tejido social y construcción de paz en las zonas cafeteras, los cafeteros colombianos hemos refrendado nuestro compromiso para poner nuestra institucionalidad y probada experiencia al servicio del desarrollo productivo y la paz del campo colombiano y del país.

En un proceso de modernización institucional, que dará soporte a las estrategias de rentabilidad, desarrollo social en el postconflicto y sostenibilidad ambiental, la FNC consolidará un gremio monolítico en torno de las familias cafeteras. Así mismo, se crearán oportunidades para el fortalecimiento de los Comités Departamentales de Cafeteros, como verdaderos gestores del desarrollo regional cafetero.

Como pudimos apreciar en el pasado 82 Congreso Nacional de Cafeteros, máxima autoridad de nuestro gremio caficultor, todas estas iniciativas han tenido eco y amplio respaldo por parte de los caficultores colombianos, cuya unidad se ha visto fortalecida en torno a la búsqueda de mejorar su rentabilidad.

 

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Todo esto sin perder de vista el Plan Estratégico 2015-20, hoja de ruta de nuestro gremio, así como el posicionamiento global que Café de Colombia ha logrado en el mercado como un grano consistente y de la más alta calidad, y la FNC en particular como un proveedor confiable de la industria.

Una caficultura rentable en Colombia, el mayor productor de café suave arábigo lavado del mundo, se traducirá a la vez en mayor sostenibilidad a largo plazo para todos los actores de la industria global.

Así que seguiremos avanzando hacia una caficultura productiva, sostenible y rentable, en beneficio ante todo de los productores y sus familias.

Hasta una próxima edición de Al Grano.

Roberto Vélez Vallejo
Gerente General FNC



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