Edición 32

Cooperativas compraron café por $2 billones en 2014

Abril de 2015

Detrás del Café de Colombia


Cooperativas compraron café por $2 billones en 2014

Las 34 cooperativas de caficultores, con sus 530 puntos de compra, son una pieza fundamental de la institucionalidad cafetera. Con una base de 82.000 caficultores, organizan el mercado e irrigan bienestar en las zonas cafeteras al hacer efectiva la Garantía de Compra.


En 2014, las cooperativas de caficultores compraron un total de 4.3 millones de sacos de café de 60 kilos, participando de manera activa en el mercado nacional y apoyando la distribución del ingreso cafetero en las regiones por valor de $2 billones, lo que representó 37% de los casi $5,4 billones que alcanzó la cosecha cafetera de Colombia el año pasado.

A su vez, la inversión social durante 2014 por parte de las cooperativas fue de $15.500 millones, representados en programas de educación, solidaridad, retorno cooperativo y revalorización de aportes.

Lo anterior gracias a la red de 34 cooperativas de caficultores, cuya operación ha sido delegada por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), llegando a todas las zonas productoras por medio de sus 530 puntos de compra. Las cooperativas cumplen así un papel fundamental en la institucionalidad cafetera como aliados estratégicos para hacer efectiva la Garantía de Compra, uno de los servicios públicos más valorados por los caficultores.

La base social de las cooperativas está conformada por 82.000 caficultores, quienes han sido el soporte para su consolidación desde 1959, año en que fueron creadas las primeras cooperativas con el apoyo de la FNC, y que hoy, 56 años después, siguen siendo un motor de desarrollo regional para las comunidades cafeteras a lo largo y ancho del país.

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“Las cooperativas se crearon con el fin de organizar el mercado y de que los caficultores pudieran tener garantía de compra de su café. La FNC vio que el medio eficaz era una cooperativa de caficultores, en la cual ellos mismos fueran dueños y administraran su propia empresa. Fue una excelente idea de la FNC el apoyar a las comunidades y organizarlas para que fueran protagonistas de su propio desarrollo,” destaca Luis Bernardo Benjumea, Director Nacional de Cooperativas.

Compra de café al mejor precio posible
Uno de los principales servicios públicos de la institucionalidad cafetera es la Garantía de Compra, que por medio de las cooperativas garantiza al productor la compra de cualquier cantidad de café de contado y al mejor precio posible, según las condiciones del precio internacional, la prima de calidad para el café de Colombia y la tasa de cambio vigente.

“Las cooperativas se convierten así en las reguladoras de precio en todas las zonas cafeteras y hacen efectiva la garantía de compra, lo que hace que se pague siempre el café en beneficio del productor y eso le da mucha seguridad, ya que siempre que baje de su finca al pueblo encontrará un punto de compra abierto y que esté dispuesto a comprarle su producto,” enfatiza Benjumea.

 

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Insumos agropecuarios accesibles y motor de desarrollo
Además de ser aliadas institucionales que hacen efectiva la Garantía de Compra en las comunidades cafeteras y de procurar ser la mejor opción para los caficultores en la comercialización de su café, las cooperativas también brindan un servicio altamente valorado y primordial: crédito para la compra de insumos agropecuarios en sus almacenes, que se han convertido en reguladores de precios en muchos municipios, permitiendo a las comunidades cafeteras acceder a productos de calidad a precios competitivos.

En cuanto a inversión social, se creó el Fondo de Educación Formal mediante un convenio de cooperación firmado entre las cooperativas, la Federación y el Icetex, que hoy alcanza los $7.000 millones, mediante el cual 1.500 jóvenes, hijos de asociados de las cooperativas de estratos uno, dos y tres cursan sus estudios universitarios. “Estamos convencidos de que la educación transforma a las personas y a las comunidades donde se desempeñan. Con este programa del Icetex, que se presta desde hace ocho años, logramos que estos jóvenes caficultores se formen en educación pertinente para la zona cafetera,” añade Benjumea.

Además, la mayoría de cooperativas del país destina inversión a programas de solidaridad y bienestar que benefician y protegen directamente a los asociados, convirtiéndose en un auxilio en cuanto a calamidades domésticas e imprevistos.

 



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