Edición 32

La taza de café que por primera vez voló a Atlanta

Mayo de 2016

En esta Edición


La taza de café que por primera vez voló a Atlanta

Gracias al café que produce con gran esmero, Juan de Jesús Torres Bran ganó el primer concurso Taza de Calidad del Magdalena, pudo viajar por primera vez en avión y mostrar su producto en la feria más importante de cafés especiales del mundo.


Juan, como lo llaman, llegó a Magdalena hace 36 años y se quedó en el corregimiento de Siberia, perteneciente al municipio de Ciénaga, para cultivar café. Hoy su vida transcurre en la Sierra Nevada de Santa Marta, el sistema montañoso más alto cercano al mar.

Este cafetero colombiano nació en el municipio de Zetaquirá, Boyacá, pero su gusto por el café lo llevó en búsqueda del lugar soñado. Aunque al principio conseguir trabajo fue muy difícil, no se rindió y comenzó a jornalear. Tiempo después, con mucho esfuerzo, consiguió una tierra en la parte fría de la Sierra y empezó a cultivar fruta: lulo, mora y tomate de árbol.

Su vida, como la de muchos campesinos del país, se vio alterada por la violencia. Con la llegada de los paramilitares y la guerrilla en 2002, le tocó dejar su hogar y emprender un nuevo camino, el cual lo llevó al lugar donde se encuentra hoy en día. “Fui desplazado de la misma región donde estoy ahora, estaba en una vereda llamada Alto Córdoba, pero me tocó abandonar la finca porque habían puesto una mina que casi acaba con mi vida. Me moví para otra zona, no me amañé y por eso volví a Siberia y me quedé”, explica Juan de Jesús.

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Su tierra, el municipio de Ciénaga, es el mayor productor de café del departamento, cubre el 57% de las 20.376 hectáreas que tiene, y a nivel país ocupa el cuarto puesto en extensión en área de café.

Juan es uno de los cafeteros más pequeños de la zona. Cuenta que a pesar de no tener los recursos suficientes, ni los mejores beneficiaderos y a veces plata ni para pagar un jornal para limpiar, por lo único que se preocupa es por la calidad y limpieza de su café. Hace énfasis en que es una bebida para el consumo humano y que como tal, la calidad de su café es su objetivo número uno. Su trabajo diario, cosecha y entrega lo llevaron a ganar el primer Concurso “Taza de la Calidad del Magdalena”.

Taza de la Calidad
En diciembre y enero pasados, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), junto con el Comité Departamental de Cafeteros del Magdalena, la Cooperativa de Caficultores de la Costa (Caficosta) y Almacafé, realizaron el primer concurso de “Taza de la Calidad”, que tuvo como objetivo reconocer la calidad del café que se produce en el departamento.

 

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Los concursantes participaron con un lote de café pergamino seco, equivalente a 1.000 Kg, provenientes de la finca postulada. En total participaron 27 productores y se inscribieron 34 lotes.

Juan participó por casualidad. Fue a vender su café como de costumbre donde un comprador en el corregimiento de San Pablo del Llano. “Me fui contento pensando que estaba a buen precio, me habían dicho que la base estaba a 6.200 pesos, pero cuando llegué el comprador me dijo que el precio había bajado mucho”, cuenta.

William, trabajador de la cooperativa, ya estaba haciendo el cheque y de un momento a otro se le vino a la mente el concurso, le contó a Juan y ese mismo día lo inscribió. Pasó el tiempo, poco más de un mes, y le llegó una invitación para el 25 de febrero, día en que se llevaría a cabo la premiación del concurso.

Era la primera vez que se realizaba la Taza de la Calidad en la región; la intención precisamente era volver la mirada a los cultivos de café de la Sierra. Al concurso pudieron inscribirse cafeteros de la región que no estuvieran certificados, inscritos en el Sistema de Información Cafetera (SICA), y que cumplieran con los requerimientos de calidad que exigía el concurso. Los encargados de elegir al ganador fueron los catadores de la oficina de calidad de Almacafé, quienes evaluaron atributos sensoriales de la bebida, tales como cuerpo, aroma, acidez y consistencia.

Juan de Jesús Torres se llevó la sorpresa de ser el ganador entre tantos cafés de tan buena calidad que había en la región. En su finca de cuatro hectáreas vive con su esposa y dos de sus siete hijos, cultiva café arábigo de las variedades Caturra y Castillo, mezcla que le concedió el premio, y a la que aún no le encuentra un nombre. Durante el proceso de producción aplica labores culturales como podas y fertilización con uso mínimo de productos químicos, así como el secado al sol en patio.

El premio al primer puesto del concurso fueron tiquetes aéreos ida y vuelta a la ciudad de Atlanta, Estados Unidos, e inscripción en la Feria de Cafés Especiales más importante del mundo, que se realizó a principios de abril; de igual manera 10 bultos de fertilizantes y una edición especial que actualmente se vende en las tiendas Juan Valdez®.

El día que anunciaron el premio, Torres sintió felicidad, pues no pensaba llegar hasta ese punto, pero también miedo: “No domino el inglés, no tengo estudios, nunca me había montado en un avión, entonces me llené un poco de temor, yo no sabía qué hacer, ni qué contestar cuando me preguntaban.”

La Feria SCAA
La Asociación de Cafés Especiales de Estados Unidos (SCAA las siglas en inglés), creada en 1982, es la asociación de cafés especiales más grande del mundo, con aproximadamente 2.500 miembros. Tiene como misión reconocer, desarrollar y promocionar el café especial. Cada año en su Feria se reúnen cafeteros, tostadores, compradores, baristas y comercializadores para conocer más a fondo los diferentes tipos de café, los países de origen, el procesamiento y métodos de preparación, todo con un propósito común: producir el mejor café del mundo.

 

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Juan tuvo oportunidad de ir a la Feria acompañado de funcionarios de la FNC y otros caficultores colombianos, quienes lo ayudaron mucho y cuidaron de él. Su mayor aprendizaje fue darse cuenta de que el mundo del café es muy grande y que Colombia tiene una gran riqueza. “Tiene la FNC, que no la tienen en muchas partes ni muchos caficultores, como los de Perú, que han querido tenerla pero no han podido organizarla,” comenta.

“Siempre el café de Colombia es protagonista”, cuenta el Profesor Yarumo, quien fue el encargado de orientar y guiar a los cafeteros durante su estancia en Atlanta. La Feria permite conocer el mundo del café, visibilizar que a nivel global se producen 140 millones de sacos y que Colombia produce el 10%. Durante el evento, el país participa con un stand, una muestra del café que producen las familias caficultoras, el cual siempre es visto con mucha admiración y respeto por productores y tostadores de otros lugares, quienes quieren estar a nivel de Colombia y tener una institucionalidad como la que hoy tiene, con una garantía de compra, un Servicio de Extensión o variedades resistentes a enfermedades, explica Yarumo.

 


En la región de Juan de Jesús se recoge una sola cosecha al año. En la Feria SCAA, pudo también hablar con otros productores, participar en eventos académicos, exhibir su producto en el stand, establecer lazos de comercialización para el futuro y mostrar al mundo cómo se vive en Colombia.



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