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El empalme generacional con los hijos de los Líderes Cafeteros

El empalme generacional con los hijos de los Líderes Cafeteros

 

Por Carlos Armando Uribe, Director de Asuntos Gremiales de la Federación Nacional de Cafeteros

Son apenas 12.700 hombres y 6.000 mujeres entre los 18 y 28 años los que figuran como productores cafeteros en el Sistema de Información Cafetera (SICA). En otras palabras, que de 540.000 cafeteros solo 3.5% sean jóvenes registrados en el SICA es un hecho altamente preocupante.

La falta de empalme generacional en el sector rural es un problema mundial. Los jóvenes rurales requieren apoyo de los Gobiernos respectivos para garantizar acceso a la tierra, necesitan recursos para que les lleguen las tecnologías y piden educación para desarrollar negocios innovadores y rentables.

Angie Pino, joven cafetera de Caldas, dijo: “Soñamos con un campo justo y viable, con garantías para la participación, la producción y mejores condiciones de vida personal y comunitaria, donde la base sean los valores como eje principal para la convivencia”.

Este análisis llevó a la Federación Nacional de Cafeteros, desde hace 3 años, a generar en su estrategia de valor y en la Dirección de Desarrollo Social un vector llamado precisamente empalme generacional, para que desde diferentes campos podamos asegurar ese relevo.

Una de las líneas de trabajo es tener en cuenta a los 4.776 miembros de los 383 Comités Municipales y Departamentales de Cafeteros. En efecto, a ellos se les preguntó si tenían un hijo o familiar cercano, con tierra o sin ella, que vieran en el café su futuro, su proyecto de vida.

El resultado de la encuesta mostró que 2.862 hijos o parientes, del 35% de los líderes, expresaron que ven su porvenir en el café. Estos jóvenes así piensan porque sus padres son empresarios cafeteros, porque les llama la atención el liderazgo de uno de sus progenitores o porque, como dijo uno de ellos: “el café es un producto cultural. Tenemos la garantía de que siempre lo podemos vender. La finca trae tranquilidad y se tiene un trabajo estable”.

Las condiciones de este grupo de jóvenes, donde 66% son hombres y 34% mujeres, son muy particulares y diferentes a las de sus padres o familiares. Por ejemplo, 67% son bachilleres, 12% profesionales, 8% tecnólogos en diferentes áreas y solo 13% con grado de primaria. Enfatizo estos indicadores educativos porque en la última década del siglo pasado el promedio de años de escolaridad de los caficultores colombianos era apenas de tres años de primaria. Sin duda, el reconocimiento para estos papás cafeteros y para la misma institucionalidad cafetera, cuyos avances en la educación de sus hijos o allegados han sido destacables.

Veamos algunos resultados adicionales. El 70% son solteros, 76% de esos jóvenes viven en los predios cafeteros y 84% no poseen tierra, pero insisto, no obstante no la posean, ven su futuro en el café. Por supuesto, algunos de los líderes cafeteros seguramente negociarán o cederán a sus hijos sus pequeños predios.

¿Qué hacer? Hasta el momento se han realizado dos talleres pilotos con jóvenes de los departamentos de Caldas y Risaralda y ellos mismos han generado interesantes propuestas. Por ejemplo, propusieron tener facilidades de crédito o capital semilla para emprendimientos. Solicitaron capacitaciones en temas de cafés especiales, catación, barismo, liderazgo y trabajo en equipo. Reconocieron al Comité de Cafeteros como aliado fundamental para lograr la consecución de recursos, así como a las gobernaciones, alcaldías y los resguardos indígenas y propusieron el uso de las tecnologías para crear aplicaciones que capaciten en temas de café, además de crear una red de jóvenes.

Ellos además mencionaron que hay que ver la caficultura como una empresa y definitivamente con valor agregado. Dijeron además que si los colegios incentivan el arraigo por el café y el campo, se logra más gente joven en el campo y no en la ciudad. Que hay que generar una oferta a extranjeros que quieran conocer más acerca del café y que el turismo rural, apoyado en el conocimiento del idioma inglés, puede ser una salida. También, entre otras alternativas, propusieron formar empresas de servicios técnicos para los demás productores y capacitaciones constantes en el territorio, en derechos y deberes como ciudadanos.

Este grupo de jóvenes de tradición cafetera puede encontrar en las propuestas gubernamentales de entrega de tierras unos resultados que se pueden constituir en verdaderos ejemplos para otros jóvenes del sector agropecuario.

Se continuará con el ejercicio de estos talleres y a nivel institucional continuaremos socializando este diagnóstico, para buscar salidas a una verdadera necesidad como es la sostenibilidad de la caficultura colombiana.

 
 

 

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