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Los Árboles,  más que Árboles

Los Árboles,  más que Árboles

Colombia en el año de 1990 efectivamente era el cuarto país con mayor riqueza hídrica  en el mundo. Por aquellos días con orgullo decíamos que al país lo bañaban  dos mares, que el Amazonas era el río más grande y caudaloso del planeta, que nunca nos faltaría agua y que si miramos nuestro  mapa, las venas de Colombia siempre  estarían llenas de color azul. Hoy la realidad es otra y así debe afrontarse. En este ranking hemos perdido 20 puestos y hoy ocupamos  un deshonroso puesto 24, porque la deforestación, la minería y el cambio climático han convertido a muchos de  nuestros ríos y quebradas en huellas desérticas y abandonadas.

Nunca imaginé ver en el  país,  lechos fluviales convertidos en zonas áridas por donde incluso transitan vehículos para ahorrar tiempo en sus recorridos. Claro, es época de verano, dirán algunos, pero no, los niveles de agua de aquellos cauces nunca serán los mismos.

Lo mismo ocurre con lo árboles, parece que fueran infinitos, sin embargo  están seriamente amenazados. El panel intergubernamental de cambio climático de las naciones unidas (IPCC) y que hace unas semanas finalizó, lanzó una advertencia: “existe una relación estrecha entre frenar la deforestación y la imposibilidad de impedir que la temperatura global del planeta suba por encima de 1.5 °C”.

Veamos algunas cifras. El mundo en el año 2017 perdió un área de árboles tropicales de  15.8 millones de hectáreas, es como si 40 estadios de fútbol desaparecieran cada minuto durante 12 meses. Así mismo, Colombia en el acuerdo de Paris se comprometió a reducir a cero la deforestación para 2020, meta que por supuesto tuvo que replantearse. Y tuvo que reformularse, pues solo en el año 2017 desaparecieron 219.973 hectáreas de bosques, 23% más que en el año 2016. Lamentablemente el 34% de los  cultivos de coca están en áreas que hace cuatro año pertenecían a bosques. Según el IDEAM, hay 318 Municipios en Colombia en riesgo de desabastecimiento  de agua. 

Por ello el tema de la deforestación va muy  en serio. Uno quisiera titulares no precisamente  que generaran  pánicos y alarmas, pero si, reflexiones y acciones inmediatas. Los árboles  son más que árboles y  producen beneficios para la supervivencia humana: suministran aire y agua limpia, albergan más de las tres cuartas partes de la biodiversidad terrestre en el mundo, eliminan una tercer parte del CO2 que los humanos emitimos cada año, son fuente de alimento, medicina y combustible para mas de mil millones de personas, brindas espacio para la recreación y el turismo y reducen deslizamientos y procesos erosivos.

Los expertos en este tema señalan que el 80% de la deforestación entre 2010 y 2030 tuvo  y tendrá lugar en 11 lugares llamados “frentes de deforestación” y entre los cuales se citan, la Amazonia, el Cerrado Brasileño, el Chocó Darién y África oriental entre otros.

El asunto es de tal gravedad, que la deforestación que es la segunda causa del cambio climático, después  de la quema  de combustibles fósiles, disminuye la capacidad de los bosques para retener el carbono. “Arrasar los bosques del mundo liberaría más de 3.000 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera”. Los científicos del  IPCC lo resumieron en una frase dirigida a todos los habitantes de la tierra: “El clima, futuro de nuestro planeta, está indiscutiblemente ligado al futuro de sus bosques”.

Necesitamos con extrema urgencia eliminar el carbono de la atmósfera, para ello la protección de los bosques es fundamental, de lo contrario, las consecuencias  con un mundo de más de 1.5° C serían devastadoras.

Carlos Nobre, miembro de la academia de Ciencias de Brasil refiriéndose a esta problemática  y a los bosques dice: “La solución es restaurarlos y reforestarlos, crear más áreas protegidas y encontrar mecanismos financieros que beneficien  a las comunidades locales, a los verdaderos guardianes”.

El café en Colombia,  es indudablemente un cultivo reforestador y el 38% de su área está bajo diferentes esquemas de sombrío. Los sistemas de producción investigados por Cenicafé, invitan a los caficultores a establecerlos donde se requiera con sistemas agroforestales que hacen del cultivo una actividad sostenible. Contar hoy con  cerca de 19 sacos de café verde por hectárea, es una demostración de que la productividad es coherente con la conservación de los recursos naturales.    

La responsabilidad de la Institucionalidad cafetera con un cultivo en armonía con la naturaleza ha sido transversal a través de la historia. Para citar un ejemplo reciente, Manos al Agua, es una asociación público privada donde la Federación de Cafeteros como  actor principal, en cinco departamentos y 25 microcuencas tiene el objetivo logrado  a través de la Cooperación Internacional de “enfrentar los desafíos del desbalance hídrico para el sector cafetero y su cadena de valor estableciendo condiciones ambientales sociales y productivas para reducir la pobreza e impulsar la convivencia pacífica y el desarrollo sostenible en la zona rural Colombiana”.

La solución es de todos, pues la seguridad hídrica de los Colombianos, depende de la sostenibilidad de  nuestros bosques.

 

 

 

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