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Intervención del Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros

Señoras, Señores:

 Para honor de nuestro gremio, se ha institucionalizado la costumbreque sea el primer Magistrado de la Nación quien instale la cita anual de nuestra máxima autoridad, el Congreso Nacional de Cafeteros.

En esta ocasión lo hace Juan Manuel SantosCalderón, quien une a su condición de estadista, su reconocida vocación cafetera: “He sido, a mucho honor, un cafetero de corazón toda la vida”, dijo, a pocos días de haberse posesionado como Presidente de Colombia, en el momento de suscribir el “Acuerdo por la Prosperidad Cafetera 2010-2015”, instrumentofundamental, producto de la concertación entre el Gobierno Nacional y el gremio cafetero, para fortalecerla caficultura colombiana como modelo de paz, crecimiento económico y desarrollo social en las zonas rurales del país.

Bienvenidos a esta, que siempre ha sido su casa, señor Presidente Santos, señores Ministros, señor Presidente del Congreso Nacional de Cafeteros y dirigentes cafeteros de todo el país.

 Se reúne el Septuagésimo Quinto (LXXV) Congreso Nacional de Cafeteros en circunstancias muy diferentes, pero no menos difíciles, a las que rodearon nuestro Congreso anterior.

El registro de producción del último cuarto de año que me correspondió presentar a ustedes en aquella ocasión, a solo cuatro meses de haber asumido la Gerencia General, fue uno de los peores de los últimos años, por causas suficientemente conocidas, las cuales fueron analizadas en su oportunidad.

La producción cafetera para este año mostrará una recuperación, pero no va a llegar a los niveles que esperábamos.

Hay situaciones que escapan a nuestro control y a nuestras más prudentes predicciones. Como ocurrió con los vaticinios de los expertos hace un año, cuando ni siquiera el más cuidadoso diagnóstico, elaborado con intuición  premonitoria, pudopredecir un invierno tan calamitoso como el que afrontamos.

Por fortuna los cafeteros de Colombia, curtidos desde siempre en la lucha desigual contra la incertidumbre impredecible de aguas y de soles, vivimos preparados para las horas difíciles y adversas, como las actuales.

 Serenamente estamos afrontando el desastre, fortalecidos por el carácter indómito de nuestra raza, que no se doblega, que no puede hacerlo ante las dificultades.

El Informe del Gerente General, contiene una visión realista y franca del acontecer anual correspondiente al 2010. Las cifras se muestran escuetas,en blanco y negro, como concibo mi deber y obligación de transmitir a ustedes los resultados que se obtuvieron durante el año, en el que se trabajó en forma disciplinada y ardúa, que merece todo mi reconocimiento y gratitud, particularmente con los dirigentes cafeteros, por su prudente, constante y atinada orientación y por su invaluable y solidario acompañamiento, sentimientos que hago extensivos, con igual gratitud,a todos mis compañeros de trabajo, orgullosos colaboradoresde la Federación Nacional de Cafeterosde Colombia.

Enmarqué mi gestión en varios propósitos, uno de los cuales, indispensable para los resultadosque se obtuvieron, fue consolidar el espíritu de unidad y de solidaridad, que ha sido emblema distintivo de la gran familia cafetera. En una comunidad independiente y libre, son inevitables y hasta convenientes y necesarias las fricciones, las cuales, si se saben tramitar con prudencia y respeto, como nos hemos acostumbrado a hacerlo, crean los ambientes adecuados para que el trabajo sea más fructífero y eficaz.

Durante este año, inicié el envió semanal de la Carta del Gerente General. Medianteesa sencilla comunicación, he querido mantenerlos al día del acontecer cafetero. Solo espero, y así lo solicito a ustedes, con el mayor comedimiento, que este mecanismo sea utilizado, en doble vía. Bienvenidos, entonces, sus comentarios, críticas, sugerencias y opiniones.

Es pertinente citar aquí al Ex presidenteCarlos Lleras Restrepo, otro de los grandes estadistas cafeteros: “Nos hallamos ante un momento en que todo cuidado es poco y en que se impone la meditación, un estudio serio, una infinita prudencia”.

Es a ustedes, y no a mí, a quienes corresponde hacer el balance de este año, del cual quiero destacar, como hecho trascendental, el Acuerdo por la Prosperidad Cafetera, concertado con el Gobierno del Presidente Santos y suscrito el 26 de agosto pasado, apenas 19 días después de haber ceñido la banda presidencial.

En ese histórico día, el Presidente Santos, profundo conocedor del mundo del café y de las perspectivas del sector, sintetizó en forma admirableel marco conceptual dentro del cual fue diseñado:

 “El campo -dijo al momento de firmar el gran Acuerdo- es una de las cinco locomotoras que impulsaremos para que la economía colombiana despegue hacia horizontes de prosperidad social y de generación de trabajo, y el café es parte fundamental de ese propósito, porque el café, no es sólo nuestro producto insignia por excelencia. Es generador de trabajo, que produce equidad social, en buena parte gracias a la labor de la Federación, de los Comités Departamentales y Municipales”.

La importancia del acuerdo radica en su amplitud, que cubre las variables y las situaciones que dependen de nosotros, a las cuales consagraremos todo nuestro esfuerzo y potencial de trabajo.

Nada de lo que sea posible nos queda grande a los colombianos, dije alguna vez, y hoy lo repito, convencido de que esos logros, de vital importancia para nuestro sector y para el país, que esperamos obtener en el quinquenio de vigencia del Acuerdo, están al alcance de nuestras manos y de nuestra voluntad.

Por especial consideración con esta distinguida audiencia, no me detengo en el análisis del comportamiento del mercado mundial del café y de su comercialización y precio, cuyos indicadores, en detalle presentaré, en el Informe del Gerente General.

Pero no puedo dejar sin comentarios la producción, que en el 2010, tomó el inicio de una senda de recuperación, pese al Fenómeno del Niño que caracterizó la primera época del año. Aumentaron las floraciones, apoyadas por mejores niveles de fertilización fomentados por los programas de la Federación, pero el exceso de la deficiencia de lluvias, trajo un aumento en los niveles de broca y afectó el llenado de las cerezas de café, provocando que las almendras fueran de menor tamaño.

Durante el segundo semestre, el clima varió dramáticamente y la cosecha se vio impactada por  la llegada del Fenómeno de la Niña y la devastadora acción de un régimen de lluvias, sin antecedentes en las últimas décadas, que ha tenido al país inmerso en una verdadera emergencia nacional.

Sea este, el momento propicio para expresar nuestra total solidaridad con los miles de compatriotas damnificados, que lo han perdido todo, en cuya ayuda debemos  concurrir, como lo han hecho las autoridades competentes, encabezadas por el Gobierno Nacional, en asocio de todos los gremios de la producción, tal y como lo propuso el doctor Camilo Restrepo Osorio, Presidente de este Congreso Cafetero.

 Las graves repercusiones que tendrá esta inesperada ola invernal que afecta en forma despiadada el sector agropecuario, tendrá inevitables consecuencias en la producción del agro en el futuro.

Son factores determinantes de la producción que, como lo dijera al principio, escapan a nuestra previsión y alcance, frente a las cuales, no queda más recurso que afrontar, con coraje y estoicismo, el desigual embate de una naturaleza embravecida, que parece estar pasando su implacable cuenta de cobro, a justos y pecadores, por cuenta de los habitantes del planeta que no supieron manejar con sensatez y prudencia el medio ambiente, los recursos naturales, la biodiversidad y la vida en el planeta.

Señor Presidente Santos:

La familia cafetera de Colombia, a la cual pertenece desde los albores de su vida de trabajo, rodea su proyecto de gobierno, con fe y con esperanza, porque ha comprendido que su compromiso es con todos, pero sobre todo, con el tejido social cafetero, que es un camino seguro para acabar con la inequidad, causa y raíz de muchas formas de injusticia y de violencia. Y porque su respaldo a la institucionalidad cafetera y a sus instrumentos, ha sido vertical y contundente desde siempre.

En los pocos días, algo más de 100 que lleva al timón del Estado, ha demostrado pericia, prudencia, sagacidad, una inagotable capacidad de trabajo y la serenidad de los verdaderos capitanes para enfrentar tempestades.

Y al verlo actuar así, confirmo las reglas de la herencia, al recordar lo dicho por el Ex presidente López Michelsen sobre su padre, Don Enrique Santos Castillo: “No obstante su carácter fuerte, nunca lastimó a sus subordinados, a sus iguales o a sus superiores. Tenía una manera tan agradable de comunicarse con sus semejantes, que superaba cualquier desacuerdo con su interlocutor para convertirlo en un consejo”.

Por eso, tenemos suficientes razones para estar seguros que contamos con su compañía para enfrentar las incertidumbres del futuro, a cuyo encuentro estamos dispuestos a salir con decisión, con temple cafetero.

Tenga la seguridad señor Presidente, que si las lluvias se ensañan con nosotros y con la Colombia rural que tanto amamos, volveremos a invocar el espíritu del Libertador, para repetir con él, desde lo más profundo de nuestra alma cafetera, su famosa consigna al ver destruida su querida Caracas:“Si la naturaleza se opone, nos enfrentaremos a ella y haremos que nos obedezca”.

Muchas gracias.

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