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Palabras del Presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos Calderón

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, DOCTOR JUAN MANUEL SANTOS CALDERON, EN LA INSTALACIÓN DEL LXXV CONGRESO NACIONAL DE CAFETEROS

 Bogotá,  1º de diciembre de 2010

Los cafeteros de Colombia y el Gobierno nacional nos hemos puesto de acuerdo en una sola palabra, en una sola meta, en una sola dirección: LA PROSPERIDAD.

 Ese es el norte de nuestras acciones desde cuando asumimos la Presidencia y ese es también el terreno fértil en el que nos hemos encontrado con la institucionalidad cafetera.

 El pasado 26 de agosto –como bien lo anota el doctor Luis Genaro– cuando apenas llevaba 19 días desde mi posesión, vine a la Federación a participar en una reunión del Comité Nacional de Cafeteros y en la celebración del medio siglo de vida de Juan Valdez, y suscribimos un pacto que será nuestra hoja de ruta hacia el futuro.

 Es el Acuerdo por la Prosperidad Cafetera, que fue ratificado por los 15 Comités Departamentales y que busca recuperar e incrementar la producción cafetera nacional para mejorar el nivel de vida de los cafeteros y de la población rural en general.

 Partiendo de que el campo es una de las cinco locomotoras que hemos identificado para jalonar el tren del progreso y el crecimiento económico de nuestro país, este acuerdo reconoce el papel primordial que tiene el café dentro del sector.

 El café es la fuente de ingresos de más de medio millón de familias colombianas, y es un principal generador de trabajo y equidad social en gran parte del territorio nacional.

 Por eso –y porque hacemos honor a la tradición cafetera de nuestro país– estamos decididos a apoyarlo y a mejorar su productividad y competitividad en el entorno internacional.

 Sabemos muy bien que si al café le va bien, a Colombia le va bien, y que los ingresos que vienen del café son ingresos que se reparten con equidad y que se convierten en bienestar social para millones de colombianos.

 Ustedes también saben, querido doctor Luis Genaro, que para mí la Federación es una segunda casa y que el sector cafetero es un sector cercano como pocos a mi corazón.

 Por eso me complace verlo progresar y saber que avanza también en fortalecer su propia democracia.

 Quiero darles, desde este congreso, una especial bienvenida y felicitación a los 4.368 dirigentes cafeteros electos en las pasadas elecciones para conformar los 15 comités departamentales y los 364 comités municipales.

 Es realmente impresionante, y estimulante, constatar la participación del gremio en la selección de sus representantes: ¡más de 210 mil cafeteros cedulados votaron en las elecciones!

 Es más: tengo entendido que del grupo de delegados a este congreso, más de un tercio son delegados nuevos, lo que representa una excelente capacidad de renovación y una gran cantera de liderazgo en el gremio.

 Quiero asegurarles hoy, en mi primera intervención como presidente ante el Congreso, que en el programa de gobierno que nos hemos trazado para estos cuatro años el café será uno de nuestros principales aliados para alcanzar la prosperidad.

 No podemos desaprovechar el potencial de un sector que emplea a uno de cada tres trabajadores rurales, lo que equivale a más de 750 mil empleos directos y a 1,5 millones de empleos indirectos.

 No podemos descuidar un producto que genera el 30 por ciento de nuestras exportaciones agropecuarias y representa el 17 por ciento de nuestro PIB agrícola.

 Por eso hoy quiero ratificar, en todas sus partes, el Acuerdo por la Prosperidad Cafetera que firmamos hace tres meses, porque vamos a hacer del café –no les quepa duda– el gran impulsor de nuestra locomotora agrícola.

 Ese preciso objetivo, y el de crear prosperidad democrática en las zonas cafeteras, son los dos primeros que planteamos en el acuerdo.

 ¿Cómo podemos plasmarlos en la realidad?

 Primero tenemos que partir de una situación que, como usted bien lo dice, Luis Genaro, excedió todos los pronósticos y previsiones, como lo es la ola invernal.

 No tenemos memoria de un invierno tan crudo como éste en toda nuestra historia y no cabe duda de que el campo colombiano es uno de los principales damnificados.

 En el caso del café, el invierno ha significado, frente a los pronósticos, una menor producción para este año –que estará alrededor de los 9 millones de sacos–, si bien frente al año pasado la producción se incrementó cerca del 18 por ciento.

 En una coyuntura en la que la oferta mundial del café es estrecha frente al creciente consumo, y en que el precio de nuestro grano atraviesa por un buen momento, hubiéramos querido tener una mayor producción.

 Pero tenemos que reconocer que, en medio de la adversidad climática, se ha hecho un buen esfuerzo: el valor de la cosecha cafetera del año puede acercarse a los 4 billones de pesos, igual a la del año 2008 y superior a la del año pasado.

 Dicen que la diferencia entre los perdedores y los ganadores es que los primeros hacen una tragedia de las dificultades y los segundos las convierten en oportunidades.

 Esto último es lo que hoy pueden hacer los cafeteros, que siempre han tenido espíritu de luchadores y de triunfadores.

 Ahora es el momento preciso para ponerle el acelerador a los programas de combate a la roya y de renovación de cafetales envejecidos, para aumentar la productividad de nuestras plantas y prepararnos para suplir la gran demanda que existe a nivel mundial.

 El esfuerzo más importante en el corto plazo y por la situación climática, es ponerle la cara al problema estructural de la roya.

 No es posible que tanto trabajo acumulado en el desarrollo tecnológico desde los ochenta, sólo se haya transferido a un tercio de nuestro parque cafetero.

 Aún tenemos dos tercios del área sembrado en variedades susceptibles a la roya y ello nos expone a un riesgo incalculable.

 Por eso todos los instrumentos de política van a estar alineados para dar un salto cualitativo en la implementación de las variedades resistentes como las Castillo y Colombia.

 Oigan bien amigos cafeteros: Nuestro objetivo es recuperar la senda de crecimiento de la producción de café hasta llegar a 14 millones de sacos en 2014 y a 18 millones de sacos en 2020.

 Vamos a pensar en grande, ¡y vamos a lograrlo juntos!

 Para crecer, y superar los estragos del invierno, hemos apropiado ya 96 mil millones de pesos para apoyar la renovación de cafetales y combatir la roya, siempre que dicha renovación se haga con variedades resistentes a la enfermedad.

 Y también hemos apropiado otros 103 mil millones de pesos para programas como el de protección del ingreso, el de protección de precio, el de silvicultura y el de asistencia técnica.

 ¡Son cerca de 200 mil millones de pesos en total comprometidos con el futuro de los cafeteros!

 Dentro del Acuerdo por la Prosperidad Cafetera, ya la Federación, con el apoyo del Ministerio de Agricultura –a cuya cabeza esta otro colombiano comprometido con el café como lo es el doctor Juan Camilo Restrepo–, ha comenzado a dar los pasos en la dirección correcta:

Estamos apoyando la ampliación del “Programa Permanencia, Sostenibilidad y Futuro” de la Federación, para renovar cafetales con más de 8 años de edad, con varias medidas:

  •  Se amplió de 1,5 hectáreas a 5 hectáreas el área máxima de renovación para pequeños caficultores, de forma que puedan renovar y recibir los beneficios del incentivo a la capitalización rural –el llamado ICR– en menos tiempo, incentivo que para ellos es del 40 por ciento.
  •  El Gobierno, a través de Finagro, amplió el programa a medianos especiales y medianos caficultores, que antes no se beneficiaban del mismo, con un ICR del 30 y el 20 por ciento respectivamente. 
  • Para seguir combatiendo la roya, sólo se darán recursos para renovación de cafetales a quienes siembren variedades resistentes a la enfermedad, y se autorizó la entrega de recursos para renovación de cafetales no recuperables en variedades susceptibles a la enfermedad, independientemente de su edad. 
  • En cuanto a la asistencia técnica al caficultor, mantendremos el apoyo para contratar 333 técnicos adicionales a los más de 1.200 que tiene la Federación. 
  • También hemos trabajado de la mano con la Federación para establecer líneas de crédito que respondan a las necesidades de los cafeteros, incluyendo créditos del Banco Agrario con garantía de Fogacafé, programas de alivio crediticio y –algo muy importante– créditos con un ICR del 40 por ciento para incentivar prácticas que mejoren la calidad del café.

No hay que perder de vista que el 35 por ciento del café que exportamos tiene valor agregado, y esperamos aumentar cada vez más esta participación.

 Qué bueno saber que más de 100 mil productores hoy ofrecen cafés sostenibles a los que se reconocen importantes sobreprecios en los mercados internacionales por su calidad.

 Tenemos que seguir recorriendo el camino de la diferenciación por el valor agregado de nuestro producto, que es el camino del futuro.

 Un escritor francés decía que “se cambia más fácil de religión que de café” y eso queremos que les pase a los consumidores del mundo: Que no cambien el café gourmet colombiano por ningún otro, porque valoran su calidad y diferencia.

 Seguiremos la política de tratar de garantizar la sostenibilidad del ingreso cafetero con un precio mínimo, el cual hoy asciende a la nada despreciable suma de 650 mil pesos por carga de café pergamino seco.

 Para ello se ampliará la cobertura del Contrato de Protección de Precio para que, en lo posible, el 100 por ciento del potencial de producción quede protegido contra eventuales caídas del precio internacional o la revaluación.

 También seguimos convencidos, amigos cafeteros, de que podemos incrementar el área sembrada de grano en el país hasta en 200 mil hectáreas, siempre y cuando el mercado lo permita, y todo parece indicar que así será.

 Todo lo dicho hasta ahora también ayuda a la consecución del tercer y el cuarto objetivos del Acuerdo que son erradicar la pobreza dentro de la población cafetera y ayudar a la formalización del empleo de los empresarios cafeteros.

 Vamos a apoyar el establecimiento de fincas de al menos de cinco hectáreas, tres de las cuales deben ser sembradas con café, para garantizar que las familias cafeteras tengan una vida digna que las mantenga alejadas de la pobreza.

 También se implementará un plan retorno para desplazados que involucre al menos 20 mil familias en 60 mil hectáreas nuevas de café.

 Y en la medida en que avancemos en la meta de tener 200 mil nuevas hectáreas cultivadas, estaríamos hablando de crear cerca de 80 mil empleos directos y 160 mil empleos indirectos.

 ¡Qué bueno, amigos cafeteros, venir a este congreso con buenas noticias sobre el empleo!

 Como informó ayer el DANE, la cifra de desempleo en octubre bajó al 10,2 por ciento, 1,3 puntos por debajo de la del mismo mes del año pasado.

 Esto significa 259 mil desempleados menos, y prácticamente 20 millones de personas con trabajo en el país.

 Nos vamos acercando, a buen paso, a la meta que nos hemos propuesto de bajar el desempleo a niveles de un dígito, y vamos a seguir adelante, sin desmayar, en ese empeño.

 No podemos caer en triunfalismos; tenemos que seguir trabajando en estimular las locomotoras de la economía y en sacar adelante la agenda legislativa.

 Es alentador, sin embargo, saber que, aunque una golondrina no hace verano –o debería decir tres golondrinas, porque ya van tres meses seguidos con el desempleo a la baja–, vamos por buen camino.

 Y, en la misma línea de combatir la pobreza, trabajaremos por la vivienda campesina.

 Hoy quiero proponerles que los Comités Departamentales de Cafeteros se conviertan en un canalizador de los recursos de los programas de vivienda de interés social rural.

 La VIS rural es el engranaje perfecto de dos de las cinco locomotoras: agricultura y vivienda.

 Hemos contemplado la posibilidad de asignar una partida presupuestal cercana al valor anual total que reciben los Comités Departamentales de Cafeteros como participación de los ingresos de contribución cafetera del Fondo Nacional del Café, con el siguiente compromiso:

 Que cada peso que ponga el Gobierno nacional para este fin, sea apalancado al menos con otro peso que los comités nos ayuden a gestionar en sus regiones con recursos propios o de terceros.

 De esta manera, duplicaríamos el presupuesto para VIS rural que ha dispuesto el Ministerio de Agricultura, y se ejecutaría para mejorar las condiciones de la población en zona cafetera.

 Es una oferta interesante, porque generaría, como les mencioné, una transferencia de recursos equivalente al monto total de la transferencia cafetera contemplada en la reforma tributaria de 2003.

 Es decir, el Gobierno nacional, para construcción y mejoramiento de Vivienda Rural de la zona cafetera, está poniendo a disposición de los Comités Departamentales de Cafeteros, para el año entrante, una suma que les permitiría duplicar todo lo que reciben por concepto de las transferencias del Fondo Nacional del Café.

 ¡Unidos podemos generar un salto sin precedentes en la vivienda de nuestros caficultores!

 Como un quinto objetivo del Acuerdo nos fijamos la mejora de la competitividad de la caficultura colombiana, lo que implica mejores vías, mejor educación, más investigación.

 Me alegra confirmarles que en nuestro Plan de Desarrollo “Prosperidad para Todos” tenemos contemplado el programa “Caminos para la prosperidad” con la meta de intervenir, bajo responsabilidad del Invías y de los entes territoriales, cerca de 75.000 kilómetros en el cuatrienio.

 Ya el Invías suscribió un convenio por 12 mil millones de pesos con la Federación para el mantenimiento y mejoramiento de las vías terciarias en municipios de Cundinamarca, Valle, Cauca, Magdalena y Santander.

 También queremos ponerle más tecnología al café.

 Con ese objetivo, como lo anuncié en septiembre, potenciaremos las alianzas de Cenicafé con universidades nacionales o extranjeras o con organismos multilaterales.

 Y usaremos –como ustedes saben– el 10 por ciento de las regalías para proyectos regionales de ciencia y tecnología, como pueden ser las investigaciones en temas de biodiversidad, cambio climático y genoma del café.

 En los últimos 8 años el Ministerio ha destinado más de 44 mil millones de pesos al desarrollo de investigaciones sobre genómica del café y la broca, y gracias a esto Cenicafé está a la vanguardia de la generación de conocimiento y trabajando con la prestigiosa Universidad de Cornell.

 Muchos otros sectores deberían seguir su ejemplo porque ésta es la plata mejor invertida.

 Así los cafeteros son protagonistas en otra de nuestras locomotoras: ¡la locomotora de la innovación!

 En lo que se refiere al sexto objetivo del Acuerdo, que es el fortalecimiento de las finanzas del Fondo Nacional del Café, hoy quiero reiterar nuestra decisión de diseñar cuidadosamente una nueva fórmula para la contribución cafetera.

 Será una fórmula que permita cubrir las necesidades de los cafeteros, y mantener los programas que son tan importantes para la productividad y bienestar del sector.

 Apreciada familia cafetera:

 Hoy les digo “familia” porque así los siento, no sólo para mí, que he trabajado tanto con el gremio, sino para todos los colombianos.

 Los cafeteros son el alma de Colombia; son los representantes de nuestro pasado de honestidad y empuje, y de nuestro futuro de prosperidad.

 La Federación de Cafeteros no sólo es la agremiación más grande del país, con más de 83 años de historia, sino que es una promotora de equidad social para millones de colombianos que derivan su sustento y su forma de vida del cultivo y producción del grano.

 Por eso vamos a seguir trabajando con ustedes –porque los conozco, porque los admiro, porque los respeto, porque han sido mis compañeros– para que el café siga siendo fuente de progreso y de paz para Colombia.

 Porque eso es el café para nosotros: ¡Progreso, Paz y Prosperidad!

 Muchas gracias

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